Todo empezó el uno de octubre de 2010, era viernes, uno de esos días azules, otoñales, en los que todavía no hace mucho frío, pero se ven hojas en el suelo. Eran las 11 y media, y tras una conversación sobre lo que pensábamos, en la que me sentí más estúpido que nunca me dijiste que me querías. Pasamos de la mano por encima del murete, y al lado del cubo azul...había una bolsa amarilla. Subimos las escaleras juntos, en clase seguíamos de la mano mientras avergonzados recibíamos felicitaciones. Así, de la mano, abrazados o no, pasó el invierno. Un 31 de diciembre a las 9, en un camino solitario compartimos todo lo que hasta entonces no nos habíamos dicho; después estábamos felices, y antes hablábamos de nuestra casa perfecta, nos contamos nuestros sueños. Fue uno de los mejores días de mi vida. Transcurrió la primavera, los abrigos y bufandas desaparecían, y dejamos de lado el sing star para estar en la calle, o en un banco abrazados, besándonos o perdiéndonos en los ojos del otro. Dejaron de salir flores, y comenzó a hacer calor, era el verano, las clases se acabaron, íbamos a la piscina, nos sentábamos en la sombra o entrábamos en budy holly's o en versus a tomar batido...El principio del fin fue largo, casi un año, pero el punto y final tenía que llegar. Era domingo, cuatro de septiembre, y paseábamos en frente del machado de camino a tu casa. Te pregunté qué te ocurría, no hablabas, no reías, "no quiero hacerte daño" me dijiste después... seguíamos caminando, y me soltaste que tonteo con muchas chicas. Me quedé sorprendido, cómo podías ni siquiera pensarlo, mis ojos eran solo para ti, respiraba el olor de tu pelo y me alimentaba de tus besos, en mi vida no había nada más que una cosa, TÚ. Eras mi razón para vivir... " Me lo dice todo el mundo" dijiste. Por fin habías hecho caso a la gente a la que nuestra vida no importa nada, pero como no tienen nada con lo que entretenerse, nos joden. "Prefiero que seamos amigos"...Me quedé helado...Eran las 10 menos 10. No podía pensar, estaba bloqueado, irónicamente me lo dijiste al lado de un sauce llorón, ¿sabes?, pero no te diste cuenta, yo sí. Dijiste que a lo mejor me quería ir, y te respondí que tal vez, me sentí imbecil por decir eso, no luché por una razón consistente, no tenía fuerzas para hacerlo. Te iba a dar dos besos, pero me abrazaste, y dos lágrimas salieron de mis ojos y recorrieron mi cara hasta acabar en mi mano, con la que rápidamente me las sequé. " Hablamos" murmuré, no sé si lo escuchaste, pero me dí la vuelta, y comencé a andar lo poco que mis piernas me permitieron. Temblaba, lloraba y no podía respirar. Me dolía todo, y me senté en la acera para no caerme, una vez allí comencé a llorar de verdad, no sentía nada dentro, estaba vacío, frío... cuando no me quedaron lágrimas las fuerzas volvieron para permitirme andar hasta casa. Ya no tendremos una casa en valencia, ni una cama con dosel, ni siquiera un carlino, o una hija que se llamara Helena( con h). Sé que solo te podré observar de reojo, y oler tu pelo cuando no te des cuenta, ya no podré perderme en tu mirada, y con el tiempo olvidaré lo que significa cada una de tus caras. Ya no tendré que seguir ahorrando para comprarte una gargantilla de oro con un colgante de swarovski, y poder llevarte a un italiano, como querías, pero al menos no tendré trabas para hacer fotos, la fotografía me apasiona, y te lo dije, pero en vez de hacerme ver que no te gustaba lo que hacía, lo utilizaste como escusa, pero no voy a deprimirme, intento madurar, pasar página y no estar triste, eso no arregla nada. Quizá algún día podamos ser amigos de nuevo, pero en el fondo de mi corazón estará guardada bajo llave tu sonrisa, para que nunca se me olvide lo feliz que he sido estos 11 meses.
No hay comentarios:
Publicar un comentario