sábado, 4 de diciembre de 2010

Nada por hacer

 Me movía suavemente delante y atrás, delante y atrás, al borde del abismo, al fin de mi existencia. Unos centímetros más y caería al vacío. Sé que está mal, que es cobarde escapar de los problemas, pero lo veo justo cuando tengo que escapar de tí, de tu indiferencia. Y mientras pienso todo ésto avanzo a pasos muy pequeños, como si tuviera miedo, pero no lo tengo, estoy seguro de hacer ésto, sé que es lo correcto, y aún así...No puedo dejar de recordar los buenos momentos a tu lado, nuestro primer beso, tus caricias, las pelis que no veíamos porque estábamos "ocupados" y las que solo veía yo, porque tú escondías la cara para no ver lo que ocurría; la primera vez que me metí contigo en la cama, mis intentos infructuosos de desnudarte de una manera más o menos romántica, todas las risas que hemos compartido. Pero tuviste que acabar con todo éso, decirme que había otro, que le querías más. Y las lárimas caen por mi cara, dejando caminos, los mismos que tus dedos seguían hasta mi camisa...Pienso en no hacerlo, en bajarme de esta cornisa, pero te veo allí abajo, abrazándole, y resuelto avanzo un paso, y otro, y caigo al vacío. Aún me queda tiempo de ver tu cara, en la que también hay lágrimas, oigo tu grito, y a cámara lenta observo que corres hacia mí. Y entonces llega el golpe, y antes de desvanecerme para siempre, noto tus manos en mi pecho, tus labios en los míos, y esccucho tus palabras"No te mueras por favor, le iba a dejar, lo estaba haciendo, no te mueras, te quiero...." Pero ya es muy tarde, y nada puedo hacer por volver atrás en el tiempo. Todo se vuelve negro, pero tu sigues llorando conmigo entre tus brazos, y te oigo gritar mi nombre. Yo también te quería. Y siempre te querré, aunque no esté aquí, seré tu ángel de la guarda, no dejaré que te hagan daño, al menos más del que te he hecho yo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario